Aprendizaje del consumidor
El aprendizaje del consumidor es un proceso; esto es, evoluciona y cambia permanentemente como resultados de los conocimientos recién adquiridos, los cuales provienen de lecturas, discusiones, observaciones o reflexiones; o bien, de la experiencia real. Tanto el conocimiento recién adquirido como la experiencia personal sirven como retroalimentación para el individuo y proveen los fundamentos de su comportamiento futuro en situaciones similares.
Motivación: descubrir los motivos del mercado meta es la tarea principal de los mercadólogos, quienes después intentaran enseñar a los segmentos de consumidores por qué y de qué manera sus productos satisfacen sus necesidades. Las necesidades insatisfechas conducen a la motivación, la cual a la vez estimula el aprendizaje.
Señales: si los motivos sirven para estimular el aprendizaje, las señales son los estímulos que dan dirección a estos motivos. Por ejemplo, en el mercado; el precio, el estilo, el empaque, la publicidad y las exhibiciones en las tiendas sirven como señales que ayudan a los consumidores a satisfacer sus necesidades mediante productos específicos. Cuando son consistentes con las expectativas del consumidor, las señales sirven para dirigir los impulsos de este.
Respuesta: la forma en que los individuos reaccionan ante un impulso o una señal, es decir cómo se comportan; constituye la respuesta. El aprendizaje llega a producirse aun cuando la respuesta no se manifiesta abiertamente, por ejemplo, es probable que un fabricante de un producto que envía señales consistentes a un consumidor no siempre tenga éxito de estimular una compra, sin embargo, si este fabricante logra proyectar una imagen favorable del producto, es una posibilidad cuando el consumidor esté dispuesto a comprar un producto de esta categoría tome en cuenta el producto.
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